OPINIÓN | Jaime Arellano

13/07/2018

"El abogado o juez que no se capacita se convierte en verdugo"

Jaime Arellano

Ex viceministro de Justicia de Chile y docente universitario habló en exclusiva con Diario Judicial sobre la necesidad de una nueva formación a los miembros de la justicia, el cambio de paradigma que está sufriendo América Latina y como afecta la tecnología a las reformas judiciales.

Hoy en Argentina se está discutiendo mucho sobre el rol de la escuela judicial, sobre todo en la provincia de Buenos Aires, donde el Ministerio de Justicia propuso que los jueces nombrados pasen por una capacitación obligatoria antes de asumir el cargo. ¿Qué opina?

Estoy de acuerdo. Cuando salimos de la facultad de Derecho, con suerte salimos capacitados para ser abogados pero nadie nos entrena para ser jueces, ni para ser fiscales ni defensores y hay habilidades que son necesarias aprender. El paso por la escuela judicial marca la diferencia. Los jueces hoy en día tienen que saber manejar audiencias orales, que no es lo mismo que darle la palabra a uno u otro... Es generar contradicciones, buscar pruebas a partir de la contradicción entre las partes, saber tomar decisiones inmediatas, ya no son los mismos tiempos del sistema escrito.  Me parece lo más razonable del mundo pasar por un período de capacitación y aprobarlo. Por supuesto que la decisión le corresponde a cada país. Hoy la Justicia necesita una mirada interdisciplinaria. Dicen que el médico que no se capacita todos los días se convierte en un asesino y yo creo que el abogado o el juez que no se capacita permanentemente se convierten en un verdugo.

¿Cuáles piensa que son los cambios más significativos que sufrió América Latina en materia civil en los últimos años?

Hubo un cambio fundamental a partir de la influencia del Código Modelo Iberoamericano que promovió las primeras reformas civiles. Por otro lado, en materia penal, estamos moviéndonos desde sistemas escritos, burocráticos, lentos, muy lineales hacia modelos que buscan diseñar soluciones al tipo de conflictos. Con eso se busca poder resolver los conflictos de la manera más adecuada posible, en el menor tiempo posible. Eso significa que no todos los litigios se resuelven bien por la vía judicial, se están diseñando mecanismos para que los conflictos que no sean necesarios no lleguen a Tribunales, que ya no dan abasto. Se buscan sistemas más amistosos. Lo que ha ido pasado en Latinoamérica también, bastante más tímido que en Europa o el Hemisferio Norte, es que se fue incorporando la tecnología de la información como una plataforma para sostener los procesos judiciales, con la misma lógica antigua pero sin papel y en un sistema digital. Avanzar con la tecnología significa, por ejemplo, tener interactividad online, donde no es necesario tener a las personas involucradas sentadas frente al juez para resolver un conflicto.

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